Almohadillas agrietadas en perros

Cuando revises las almohadillas en las patas del perro tienes que verificar que no se encuentren agrietadas. Las almohadillas de un perro sano deben ser duras, ásperas y al mismo tiempo elásticas, no deberían estar resecas, levantadas ni agrietadas. Si las almohadillas de tu perro son gruesas quiere decir que son fuertes  y no hay de qué preocuparse, están sanas.  El problema son las grietas y una excesiva sequedad.

Las grietas en las patas de los perros son muy dolorosas y suceden principalmente por andar en terrenos abruptos, correr en asfalto o superficies ásperas. También puede suceder por largas caminatas en terrenos accidentados o a los que tu perro no está acostumbrado. Ten en cuenta que de nada sirve tener unas almohadillas gruesas y fuertes si están deshidratadas, pues suelen agrietarse e incluso formar heridas.

 Nota importante: si las uñas crecen en exceso y las almohadillas están siempre resecas o se levantan a pesar de cuidarlas, hay que tomar en consideración consultar al veterinario para realizar un análisis de leishmania a nuestro perro.

Almohadilla levantada y agrietada en un perro

Por otro lado deberíamos revisar las patas de nuestro perro frecuentemente, especialmente si salimos al campo, o si le vemos lamerse insistentemente las patas (puede ser también un síntoma de alergia), cojear o andar de manera extraña. Con un rápido vistazo comprobaremos si tiene cortes o alguna uña rota o astillada, revisaremos en busca de espigas, piedrecitas, espinas o incluso chicles que puedan quedar pegados y veremos si se encuentran secas, levantadas o agrietadas.

Cuando descubras que las almohadillas del perro están agrietadas, asegúrate de limpiar bien la zona y usa PadCalm, no sólo ayudará a que se regenere toda la zona, sino que calmará a nuestro amigo.

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